Las diferencias entre lo que pensamos de los irlandeses y cómo se ven a sí mismos son enormes. Esto sucede porque nosotros nos comparamos con ellos y decidimos si son tan amistosos como nosotros y en qué situaciones. Sin embargo, para juzgarse, ellos simplemente se basan en lo que su país, colegio y familia les ha dicho que está bien o está mal.
Ver la otra cara te la moneda te va a dar las herramientas para que entiendas con profundidad de dónde viene que, por ejemplo, los irlandeses parezcan tan hipócritas o que no se abran mucho cuando hacen un amigo. De nuevo te muestro dos listas: la primera define
qué creen ellos que tienen de bueno y, la segunda, qué admiten que
no hacen bien.
| Qué consideran bueno
Agresivos-pasivos (no se enfrentan cuando algo va mal) Amistosos Cómicos Auto-controlados (evitan la confrontación) Graciosos Harmónicos Humildes Irónicos Modestos Reservados Retraídos Sarcásticos Se menosprecian (desvalorizan lo que consiguen)
| Qué creen malo
Cargan con el peso del catolicismo Contradictorios (conservadores y sexuales a la vez) Desorientados Desapegados Distantes Dobles Frustrados (creen que no pueden tener éxito) Hipócritas Inconscientes (juegan con los sentimientos de los demás) Liantes Quejicas (pero nunca de forma directa) Sensibles Susceptibles Tímidos |
Conclusiones
Seguro que algunos adjetivos “positivos” te han parecido horribles. En España consideramos menospreciarse como algo negativo y a nadie le gusta tener como amigo a una persona retraída y que no se enfrentan directamente y con ahínco a los problemas cuando algo va mal. El hecho de que ellos consideren bueno algo que nosotros rechazamos muestra que:
Las culturas se sustentan en ideas básicas tan arraigadas que algo que a una le puede parece horrible es aceptable e, incluso, deseable para otra.
Los adjetivos que los irlandeses usan para describirse muestran los tres pilares básicos en los que se ha construido su identidad:
1. "Los verdaderos amigos te apuñalan de frente", Oscar Wilde, escritor
A los irlandeses les gustan las relaciones de poca profundidad porque se sienten protegidos, les permiten sacar lo mejor de sí mismos sin miedo a que los juzguen y pueden mostrarse graciosos e irónicos para ganarse el aprecio de los demás enseguida. Sin embargo, evitan que la amistad profundice fácilmente, pues temen que cualquiera pueda utilizar lo que sabe de ellos para hacerles daño, como indica Wilde.
Así, aunque pudieran parecer amistosos al principio, si no les das tiempo suficiente para que empiecen a confiar en ti, se vuelven tímidos, distantes y retraídos, y se despegan sin darte más oportunidades. Esto les hace parecer unos completos hipócritas. También es posible que sientas que han estado jugando contigo, que tienen dos caras y que son unos inconscientes a los que no les importan los sentimientos de los demás.
2. “La modestia consiste a menudo en no decir lo que se piensa de uno mismo”, anónimo
La sociedad irlandesa valora más pasar desapercibido que nosotros y crear una sociedad en la que las cosas se hacen más por el bien común que por el propio. Así, se muestran humildes y modestos, rechazan hablar de los logros propios y desvalorizan lo que consiguen. Esto hace que siempre intenten auto-controlar sus emociones o no imponer su opinión: hacerlo sería considerado vanidoso y agresivo.
3. “Al ser irlandés, tengo un sentido pertinaz de la tragedia, que me sustenta durante los breves períodos de alegría", W B Yeats, poeta
Los irlandeses han pasado por periodos muy oscuros durante gran parte de su historia. Han sido gobernados por países que se aprovechaban de ellos y les evitaban poder mejorar sus vidas. También, han sufrido las inclemencias del clima y grandes plagas.
Esta comunión de infortunios les ha dejado dos trazos culturales muy importantes. Por un lado, la queja como parte indisociable de cualquier conversación, un gran sarcasmo e ironía en su manera de hablar (para sobrellevar mejor las penas) y una gran desorientación en la vida que explica su fe católica. Por el otro, un gran amor a la harmonía social y muchas ganas de evitar enfrentamientos verbales directos que les pudieran causar más problemas de los que ya tenían.